Yolanda Estrada

Pasión por mi familia, mi país, mi ciudad y la política.

Votar en conciencia, ese gran avance que el PP ha aprobado en el Congreso Nacional

Votar en conciencia, ese gran avance que el PP ha aprobado en el Congreso Nacional

Votar en conciencia. Una frase tan simple y con tanta carga personal, emocional, interior. Exterior. Palabras como libertad. Coherencia. Principios. Valores. Todo esto me viene a la cabeza cuando se habla de votar en conciencia. Sin vulnerar tus principios morales.

Importante sin duda. Muy importante.

Me siento satisfecha de este gran avance que el PP ha aprobado en el Congreso Nacional. Y, una vez más, siento un gran orgullo por aquellos que han defendido su postura, la han argumentado y han ganado. Hoy en el PP hay más libertad y eso siempre es motivo de alegría para los que nos consideramos arropados por el centro derecha español.

Pero hablemos de votar en conciencia.

Fui cargo público hace muchos años y os aseguro, amigos, que siempre voté en conciencia. Y por aquél entonces, con libertad. Desempeñar el cargo público con honestidad, lealtad a tus siglas, a tus valores, a los principios en los que se sustenta tu vida. Y tu partido. Es fundamental para votar en conciencia.

Recuerdo que uno de los valores que aprendí de la difícil tarea de formar parte de un gobierno era la del respeto a la oposición. Si, amigos. Respeto a la oposición. Cuando fui afiliada sin más me convencía aquello de “todos contra el PSOE”. Agitar la bandera de la exclusión. Qué malos eran los otros y qué buenos los nuestros. Aplaudía a rabiar cualquier actitud excluyente de los “otros”. Pero un día tuve la inmensa suerte de ocupar un cargo público. Y previamente había sido funcionaria interina en ese mismo Ayuntamiento. Y me di cuenta que las cosas no son blancas o negras. Hay espacios de bicolor, de grises. E incluso aprendí que unos no eran tan buenos y que los otros no eran tan malos.

Si, amigos. A pesar de mi juventud, aprendí que la moderación es mucho más productiva que la radicalidad. Aprendí que el diálogo te enseña a entender a los demás. A empatizar. Y aprendí que 25 suman más que 19. Aunque 19 fueran suficientes. Más que suficientes.

¿Sabéis una cosa? Por si se sorprende algún compañero de partido. Aprendí también de la oposición. Y les respeté por lo que me enseñaron. Y lo más importante es que no todos tenemos que pensar igual y que en esa diferencia está lo maravilloso del ser humano. Aprendí que con argumentos se puede convencer. Argumentos lógicos. Y también aprendí que cuando el que gobierna cede un poco, la oposición también lo hace. Y eso es magnífico.

Un orgullo. Por eso, hoy disfruto de las lecciones que la vida me dio. En ese sentido y en muchos más. Pero hoy haré hincapié en este asunto.

Cuando una cuestión era importante, os aseguro, se aprobaba por unanimidad. Todos juntos. Cediendo. Pero juntos. Y todos estábamos satisfechos. Y cuando teníamos opiniones diferentes. Cada uno votaba lo suyo. Sin reproches. Con controles de la oposición. Por supuesto. Con transparencia. Pero sin ataduras.

Votar en conciencia. Esa libertad debe ser ejercida frente a aquellos que no actúan respetando estos principios. Os aseguro que no entenderé posiciones contrarias a la moderación cuando mi partido permite la libertad. Y menos aún entenderé  aquello de “no me quedó más remedio”. No. Ya no me vale. En el PP hay libertad.

Y mucho más. El Partido Popular ha decidido diferenciar claramente entre los cargos que gobiernan y el partido. En el supuesto en el que haya un problema de voto por conciencia la cuestión debe trasladarla el grupo institucional (Congreso, Senado, Asambleas, Diputaciones o Ayuntamientos)  al criterio del Comité del partido.

Criterio que aplaudo. De esta manera aseguramos que se hagan políticas según nuestro ideario y respetando al partido. Y a nuestra conciencia. Y también aseguramos que haya más control a las formas de gobierno. Sin duda.

Porque hay dos cosas que son absolutamente diferentes. El partido y el gobierno. La experiencia y las noticias de actualidad, tristemente, a veces te hacen reflexionar si algún gobierno del PP actúa como lo harías tú o como lo haría el Partido Popular. Y a veces la respuesta es tan obvia que esta libertad de votar en conciencia es un camino nuevo al que todos los cargos públicos podrán acogerse en el supuesto en el que les indiquen cuestiones contrarias a nuestro ideario y nuestros principios.

En fin. Ya no hay excusas. Votar en conciencia. Miremos lo que fuimos. Lo que somos. Lo que queremos ser. Y respetemos. A todos. También a los que no piensan como nosotros. Porque el PP defiende un proyecto diferente, amigos. Y por eso seguiré defendiendo el proyecto que representa el Partido Popular. Y por eso tengo la esperanza de recuperar la confianza de muchas personas que antes eligieron al PP y ahora han optado por otros proyectos políticos.

Y por eso, amigos, seguiré reflexionando desde mi Rincón.

Gracias.

 

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

Comentarios cerrados.