Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Soraya Sáenz de Santamaría demostró su impecable categoría política en el debate de Atresmedia. Ahora, ha compartido esa condición con el PP de Pozuelo

Soraya Sáenz de Santamaría demostró su impecable categoría política en el debate de Atresmedia. Ahora, ha compartido esa condición con el PP de Pozuelo

El show del gran debate produjo el efecto más esperado y deseado por Atresmedia. Sabían lo que iba a ocurrir. Mariano Rajoy no iba a asistir a ese formato de debate. Sabían, desde su origen,  que el Presidente del Gobierno y candidato del PP no iba a participar en ese “programa televisivo”. Y también sabían que esa negativa iba a ser la “contra campaña mediática” a Mariano Rajoy. El gran debate se gestó en un debate sobre el debate. No importaba el contenido, sólo la presencia o ausencia de Rajoy. Sus adversarios políticos y unos periodistas “independientes” han criticado su ausencia como un signo de debilidad. Algún que otro participante del gran debate llegó a sugerir cuál fue motivo por el que Mariano Rajoy no participó en ese programa. Rajoy está acudiendo a numerosos programas de televisión y debatirá, “cara a cara”,  con el  líder de la oposición, Pedro Sánchez. Si su ausencia se hubiera debido a sms o cualquiera de los “motivos” que alegaron los showman de esta “nueva” política, es evidente que tampoco acudiría al próximo “cara a cara” en la televisión pública española, o el pasado con ciudadanos de la calle ni a ningún otro programa.

Pero Mariano tuvo sus motivos. Es obvio. Los ha dicho el Presidente, el PP y el Gobierno. Pero está claro que no hay mayor sordo que el que no quiere oír.

El Presidente del Gobierno no podía formar parte de un “debate” con fuerzas políticas que no tienen representación parlamentaria y en el que fueron “excluidos” otros partidos que si tienen esa representación, que sí han sido elegidos por los españoles y que también concurren a estas elecciones. Por ejemplo UPyD o IU. Esta exclusión fue la decisión de una cadena privada de televisión y su objetivo principal no parece que fuera tanto contrastar proyectos como conseguir audiencia y publicidad. Tienen derecho a hacerlo, es una empresa. Pero no parece muy lógico que el Presidente del Gobierno de España participe en un programa con aspirantes elegidos a dedo por esa empresa, en vez de por los españoles con sus votos.

Personalmente me entristece confirmar que los medios de comunicación, para muchos, sean quienes decidan qué aspirantes son los buenos para los españoles y qué aspirantes tienen derecho a tener una buena campaña de comunicación. Me entristece porque creo que en una campaña electoral debe existir, como en todas las facetas de la vida, igualdad de oportunidades. Pero más triste es que otros aplaudan la desigualdad culpando al Presidente por su “ausencia” en un debate que, desde mi punto de vista, infringe un principio básico en nuestra Constitución: la igualdad de oportunidades. De la misma manera es obvio que  la pluralidad política se ve seriamente dañada con estos espectáculos.

Pero, dicho esto, era evidente la repercusión que tendría el Gran debate. Por ese motivo, el Partido Popular tenía la obligación de mandar a un candidato para defender su proyecto. Y en ese sentido, el PP no tiene problema porque tienen hay equipo. En vez de un candidato hombre, se decidió por una mujer, la número dos de la candidatura por Madrid y Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. No comprendo por qué a los que aspiran a tener un minuto en antena y que no tienen ni siquiera escaño en el Congreso de los Diputados, les ha molestado tanto tener que debatir con una mujer que representa perfectamente al  gobierno de España y el proyecto que defiende el PP.

Esta “nueva política” contrasta con la política de equipos y proyectos para las personas del Partido Popular. No es la primera vez que el PP y Rajoy acuden a la carrera por la presidencia del Gobierno dando la misma cobertura mediática al número dos por Madrid que al número uno y candidato a la Presidencia del Gobierno. Busquen en hemerotecas, por favor. Año 2008: Mariano Rajoy-Manuel Pizarro; sin ir más lejos.

Pero, reitero, la “nueva política”, quiere decidir, quiere escribir líneas “nuevas” en las formas de hacer campaña los demás. Quieren arrogarse momentos de nuestra historia que ni siquiera les prestan sus descendientes, caso de Adolfo Suárez. Quieren ser diferentes a costa de los demás. Creo que se equivocan. Pero, sólo es mi opinión.

Es sorprendente que teniendo todo el tiempo del mundo, los participantes del debate, no han sido capaces de entender que Mariano Rajoy también gobierna  al margen de hacer campaña, de ir a la televisión, responder a los españoles en directo, ir a radios, hacer un “cara a cara”. Fotos, entrevistas, recorrerse España una vez más. Es probable que estos aspirantes no lo hayan pensado porque ninguno de los otros tres candidatos jamás ha tenido ningún tipo de responsabilidad de gobierno. Nunca han tenido que tomar ni una sola decisión que afectara a sus vecinos, comunidad o a todos los españoles. Nunca.

Dicho esto. Soraya Sáenz de Santamaría fue al debate de Atresmedia. Defendió la gestión del gobierno e intentó, en el poco tiempo que tuvo, anunciar medidas para seguir creciendo, si los españoles le damos la confianza y les dejan gobernar.

Soraya era la única mujer en ese encuentro televisivo. Soraya fue creciéndose durante el debate, con todos los elementos en contra y consiguió ser la número uno en su exposición final de un minuto. La número dos del PP en la candidatura al Congreso por Madrid explicó las decisiones que tuvieron que asumir, explicó la situación que se encontraron, explicó cómo España iba hacia el abismo y cómo ahora la tendencia es de crecimiento. No fue triunfalista, lo cual fue un acierto. Dijo que quedaban muchas cosas por hacer. Y lleva razón.

Al margen de todo lo que dijo, su imagen fue impecable. Su serenidad. Su templanza. Su cabeza y esquema mental de los problemas de nuestro país fueron evidentes. Fue la única participante del debate que no usó un solo papel. Lo tenía todo en su cabeza. Y eso ocurre cuando sabes de qué estás hablando y no necesitas recursos de comunicación enseñando esquemas, fotografías o portadas de periódicos de hace años.

Soraya Sáenz de Santamaría cerró su participación con un minuto cargado de realidad, cargado de esperanza, de esfuerzo. Fue un minuto positivo. 60 segundos del cual no desperdició ni uno solo hablando de sus adversarios. Soraya representó al Partido Popular  y al proyecto que presentan a estas elecciones con absoluta fidelidad a lo que somos. Un partido en el que se valora el esfuerzo y la capacidad de las personas.

Lo tenía difícil, qué duda cabe. Todo estaba en su contra. Pero, como en las carreras electorales, el PP partió como perdedor y a medida que se iba terminando el tiempo, se alzó con el primer puesto.

Pudo haber dicho muchas más cosas. Es cierto. Pudo haber sido más agresiva con sus adversarios, también. Pudo haberse extendido más descalificando que explicando o proponiendo, puede ser. Pudo haber hecho cosas diferentes a las que hizo. Pero ella fue la única que tuvo la serenidad suficiente de mirar a cámara y hablar a los españoles pidiendo que confiaran en el Partido Popular.

Ella fue una imagen seria y positiva y esa es, en mi opinión,  la imagen que necesitamos los españoles en estos momentos.

El Partido Popular se mantiene en las encuestas como el partido favorito de los españoles. Y el PP es el único partido que ha dicho que sólo gobernará si saca más votos que los demás. Con transparencia y claridad. Si votas al PP, si gana el PP; sólo en ese caso, el PP formará gobierno. Las otras opciones, la unión de perdedores, es una opción que descarta el Partido Popular. Por respeto a la mayoría y respeto a las reglas de juego.

Gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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