Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Sirvan estas palabras para rendir homenaje a Mariano Rajoy, el hombre y el político que me descubrió mi madre hace muchos años y que ha sido mi guía política desde entonces. Gracias, Presidente

Sirvan estas palabras para rendir homenaje a Mariano Rajoy, el hombre y el político que me descubrió mi madre hace muchos años y que ha sido mi guía política desde entonces. Gracias, Presidente

¿Os acordáis de aquella película? ¿El club de los Poetas muertos?

A mi me marcó mucho. Era muy joven. Creo que tenía 15 años. Me impresionó el argumento de la película. Esa lucha y enseñanza por la libertad. El dramatismo del desenlace. Y aquella imagen final del profesor y de todos sus alumnos cuando fue despedido porque le hicieron responsable de un suicidio. Y él no era responsable. Todos los sabían. Y más aún, su padre. El verdadero responsable…

Esos alumnos subidos en sus sillas le gritaron aquello de “Oh Capitán, mi Capitán”. Y la mirada del actor-profesor, Robin Williams. Esa mirada. Y su agradecimiento. Tremendo.

Esa mirada la he visto muchísimas veces. Y jamás pensé que podría sentir algo parecido al argumento que consiguió el Oscar al mejor Guión Original.

A veces, la realidad supera la ficción.

Por eso, hoy, quiero subirme a mi silla. Y quiero ponerme “metafóricamente” frente a ti, Mariano. Y decirte, desde mi más profundo respeto y admiración: “Oh Capitán, mi Capitán”.

Tú me has enseñado, sin saberlo, muchas lecciones en mi vida. Y quiero agradecértelo. Pero quiero confesarte que alguien me enseñó a fijarme en ti. En ese político al que anunciaban en los mítines. Años 90. Y tan sólo se levantaban diez personas para aplaudirle. No pasaba lo mismo con otros.  Aznar o Rodrigo Rato u otros. Ellos tenían tanto carisma. Y tú… Bueno, tú tenías a una persona de esas diez que te aplaudían. Que le daba igual. Que le gustabas y te admiraba a rabiar. Y, a veces, a mí me daba vergüenza. Esa persona. Querido Mariano, fue mi madre.

Si, Mariano. Mi madre me decía que tenía que fijarme en ti. Que eras el mejor político. Representabas esfuerzo. Méritos. Habías sacado una de las oposiciones más difíciles que hay. Habías llegado desde abajo.

Mi madre te admiraba. Y yo, a veces, la miraba y pensaba que estaba loca. ¿Con otros líderes tan importantes del PP, cómo ella se fijaba en ti?

Pero, yo era joven. Muy joven. Me deslumbraba la imagen. La pose. Mi madre valoraba la integridad, la honestidad, la formación. Tu esfuerzo. Tu humildad. Y se fue demasiado pronto para saber que llegaste a lo que ella auguraba para ti. Ser el presidente del PP y del Gobierno de España. Se fue un 2 de enero de 2000. Muy joven. Pero estoy convencida que hoy estará orgullosa de que la recuerde públicamente y le dé la razón. Esté donde esté.

Mariano, quiero que sepas que has sido mi guía política durante muchos años. He valorado cada una de tus respuestas y acciones e intentando ponerme en tu lugar. Reconozco que a veces me “cabreabas” un poco. Pero siempre había un motivo para entender tu decisión. El problema es que “casi todos los demás” no querían entenderlo. Ni se ponían en tu situación. No gobernaste para esos pocos. Gobernaste para todos los españoles. Con humildad, moderación e independencia. Y eso, pasa factura. Presidente.

Hoy, que algunos compañeros compiten por sucederte porque así lo has querido tú, te admiro más. Te has ido sin dedazo. Con transparencia. Con generosidad. Quiero decirte adiós y reconocerte públicamente.

Me has guiado por el camino de la libertad. Del respeto. De la defensa de unos principios y valores, sin necesidad de airearlos una y otra vez. Incluso, con la oposición de Federico Losantos y otros muchos como ellos. Aquellos que desde sus micrófonos te criticaban y ahora se tiran de los pelos. ¡Cuánta hipocresía!

He aprendido que se puede ser independiente en política siendo un señor. Pero que esa independencia, se paga. Que se lo digan a Rivera y compañía, ¿verdad? Pero, me gusta. Yo también soy rebelde, presidente.

Me has enseñado a valorar lo que importa en política. Y es aquello de CARPE DIEM. También de la misma película que hoy recuerdo. Aprovechaste le tiempo. Evitaste una situación de rescate e intervención en nuestro país, porque era tu obligación. Luchaste para que los españoles tuviéramos trabajo. Para que España se volviera a posicionar internacionalmente. Y que, volvieran a confiar en nosotros.

Porque. Eso era lo importante. El resto, para los demás.

Pero los demás, consiguieron su objetivo. Y tú, como un SEÑOR de la vieja política, dijiste, adiós.

Adiós a la vida política.

Adiós a los privilegios.

Adiós al aforamiento.

Adiós a tantos años dedicado a los demás.

Todo ello con una sonrisa. Y con una frase que escuchaba ayer de tu boca: “La vida sigue”. Y llevas toda la razón. La vida sigue, pero no igual.

La nueva política tiene mucho que aprender de ti. De ese Capitán al que indecentemente le han sacado de Moncloa. Indecentemente con la cooperación de muchos colaboradores necesarios. Con la palabra corrupción en la boca. Señalando a un hombre honesto. Y que hace 15 años no era el presidente del PP. Pero Mariano era el objetivo. Las urnas le hubieran dado mayoría absoluta, sin duda. Así que, una sentencia. Unas frases fuera de lugar. Y una traición de Estado.

Y él, Mariano, recogió sus cosas y se fue con los suyos. Viri, sus hijos y su padre. Con la conciencia tranquila, se retira. Y vuelve a su vida. Aquella que apartó por su pasión. La política.

Sin aforamientos. Sin status de ex presidente. Sin Consejo de Estado. Sin protagonismo. Ayer  volvió a su Registro. Como una registrador más. Porque Mariano es así.

Una persona corriente. Pero de esas que el día que le conoces, sabes que será muy difícil volvértela a encontrar. Al menos, en política.

Aprended aquellos que habéis señalado a Rajoy tanto. Ojalá el tiempo os coloque donde merecéis. Y ojalá actuéis como el viejo político y salgáis sin ruido y renunciando a todo. Ojalá, pero lo dudo, amigos. La nueva política es una farsa. Si no, tiempo al tiempo.

Mariano, la libertad es lo que me hizo admirarte. Tu forma de entender el partido. Las personas. El gobierno. Esa libertad que no todos saben respetar. Tú fuiste un ejemplo. Y espero que quien gane el Congreso haya aprendido de ti, como poco, eso.

El PP sin Mariano no está roto. Por mucho que algunos lo intenten vender así. En el PP estamos más vivos que nunca y esto es gracias a ti, Presidente.

Así que, con tu permiso. Me subo a mi silla y grito:

“Oh Capitán, mi Capitán”.

Muchas gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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