Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Roberto Fernández, un ex concejal de Pozuelo arrepentido, indecente y mentiroso

Roberto Fernández, un ex concejal de Pozuelo arrepentido, indecente y mentiroso

Hoy debo elegir entre escribir desde el corazón o desde la razón. Y mi corazón me impide evitar un tema de actualidad que afecta a mi municipio. A Pozuelo de Alarcón. Y a quien fue Alcalde y jefe de quien hoy escribe cada una de estas palabras que se publican. Lo fácil o cómodo es mirar hacia otro lado. Lo fácil es callar. Aceptar la mentira como un arma frente a la corrupción. Amigos, lo fácil es taparte la boca y continuar escribiendo y reflexionando sobre otros problemas que nos afectan a todos. Evitar este tema eterno y que ya no aporta nada. Eso es lo fácil, lo cómodo.

Pero hoy mi corazón, lleno de razón, decide escribir sobre la verdad. Ni mi conciencia, ni mis principios me permiten callar o mirar a otro lado. Por eso he decidido escribir sobre lo que hoy me duele, me toca y me indigna.

Durante más de siete años he leído noticias repetidas que afectan a quien fue mi superior, Jesús Sepúlveda. He oído acusaciones graves que me han hecho dudar. ¿Llevarán razón las Fiscales? ¿O, quizá, aquellos que desde el anonimato y con protección pública daban información que yo desconocía que incrimina a Sepúlveda?. Si amigos, reconozco, que he llegado a dudar sobre lo que pasó en una etapa en los primeros 16 meses de gobierno de Jesús en Pozuelo de Alarcón. Como Alcalde. Aunque en estos más de siete años jamás he olvidado todo lo que trabajamos junto a él para mejorar mi municipio. Dudas y certezas.

Pero, a pesar de mis dudas, siempre he defendido la presunción de inocencia y hoy lo seguiré haciendo. Pero con más convicción, si cabe. Nadie podrá empañar una labor política que cambió y mejoró Pozuelo. Una labor en la que muchos participamos desde la buena fe y la convicción de formar parte del mejor proyecto para Pozuelo. Y debió ser así porque los vecinos revalidaron nuestra labor con una amplísima mayoría absoluta en el año 2007. 19 de los 25 concejales del Ayuntamiento, éramos del PP. Pozuelo se modernizó, cambió y mejoró. Pero algunos pretenden ocultarlo. Obviarlo. Olvidarlo. Llevamos años hablando de corrupción. ¿Presunta? No. Corrupción. Y, claro, ahora toca justificarlo.

Siempre he afirmado que desconozco qué hizo Sepúlveda antes de ser Alcalde, pero desde el día que me pidió que me uniera a su equipo en la precampaña electoral de  2003, fui testigo de muchas cosas. Muchas de las que se hablan en el famoso juicio. Por eso escribo hoy.

Por eso sé lo que voy a afirmar de manera rotunda. El martes se mintió descaradamente ante un Tribunal con el único objetivo de incriminar a Jesús Sepúlveda y eso, amigos, mi conciencia no me permite aceptarlo. Bajo ningún concepto.

He defendido y defenderé siempre que contra la corrupción, tolerancia cero. Siempre he dicho que si Sepúlveda ha cometido algún delito, que pague por ello. Pero también he defendido que la mentira, por muchas veces que se repita y por mucha d ifusión que quiera darse, es solo eso, una mentira. Y las mentiras deben desmontarse con verdades. Y en eso he colaborado, colaboro y colaboraré con la justicia.

Hoy me he sentado a escribir mi artículo semanal después de leerme los artículos que sobre la sesión del juicio hay en los digitales. Y, hoy, he decidido escribir sobre el “arrepentido” mentiroso que incrimina en su declaración a Jesús Sepúlveda. Ese arrepentido que los periodistas desinformados le describen como un hombre serio, formado y decente. Ni siquiera su currículum que leyó es real. Informaros bien. Es la declaración de un mentiroso compulsivo.

Si amigos. Es simple. El ex concejal arrepentido que ha pactado con la Fiscalía, mintió. Como mienten las informaciones que sobre él he leído. Roberto Fernández fue la peor pesadilla que tuvimos en Pozuelo de Alarcón. Quizá el delito que cometió Sepúlveda fue confiar en él y delegarle tantas competencias. Darle tanta libertad en el Ayuntamiento. Hasta que descubrió al verdadero Roberto Fernández. Y, entonces, ir prescindiendo de él, hasta que lo quitó de la vida política.

El supuesto maltratador y detenido en varias ocasiones por delitos varios, que ha pactado con la Fiscalía para incriminar a Jesús Sepúlveda, no dejó su “brillante” carrera profesional para venirse a Pozuelo. Ni tampoco tuvo ningún conocimiento económico de la campaña electoral de 2003. Ni jamás fue una persona de confianza de Jesús Sepúlveda. No amigos, no os creáis lo que escriben quienes no vivieron esa etapa. Es todo una fantasía con un único objetivo. Venganza contra quien descubrió la indecencia de este personaje y lo echó sin miramientos de su equipo.

Pero vayamos por orden. El “arrepentido” trabajaba en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón cuando un concejal le propuso a Jesús Sepúlveda que participara en el programa electoral de la elecciones de 2003. Y eso, amigos, es lo que hizo este personaje. Como otras tantas personas que colaboraron entre finales de 2002 y principios del 2003. Colaborar en un programa electoral. Trabajaba en el Ayuntamiento de Pozuelo y colaboró en un programa electoral.

Cierto es que con sus artimañas, su palabrería y su “aparente” equilibrio emocional se fue ganando la confianza de algunos de nosotros. Pero nunca participó en la campaña electoral más allá que en el programa. Por lo tanto, es imposible que sepa o tenga ningún conocimiento sobre lo que pasó en esos meses desde el punto de vista económico. Él era solo una persona necesaria en el Ayuntamiento. En el área de Hacienda. Solo eso. Nada más. Y, nada menos.

Por lo tanto, y sabiendo lo que sé, me cuesta creer que este tipo pudiera ser testigo de entregas de sobres con dinero para financiar la campaña electoral de 2003. Por una sencilla razón, él jamás tuvo un papel relevante, desde el punto de vista político. Nunca fue director de la campaña, ni tesorero de la misma, ni gerente. Tampoco fue el portavoz del grupo, ni siquiera portavoz adjunto. Fue lo que fue, un técnico necesario en Hacienda. Y eso, se puede demostrar. Me sorprende que ese tipo no hubiera relatado ante el Tribunal todo lo que nos contaba en aquella época de los anteriores responsables políticos municipales. Me sorprende mucho. También me alegro no habérmelo creído entonces. Porque mentir, os aseguro, miente muy bien. Es un mentiroso compulsivo. Pero un mentiroso, desgraciadamente, necesario.

Si amigos, necesario, porque alguien tenía que declarar que “vio” como le daban sobres con dinero a Jesús Sepúlveda para sufragar una campaña electoral. Alguien tan sumamente indecente que aceptara ese papel o que propusiera mentir de esa manera, era necesario. De lo contrario, amigos, la acusación se quedaría coja, no solo contra Sepúlveda. Si no también contra el PP. Pues el PP está en el banquillo como responsable civil a título lucrativo del presunto delito de financiación ilegal de la campaña de 2003 en Pozuelo de Alarcón.

Pues bien, de necesarios e indecentes va el tema. Y Roberto Fernández, una vez más, protagonizó otro papel en su vida. El más indecente de todos. Pero, hoy, no me callaré.

Al margen de todo esto y de la indecencia del personaje, quiero dejar claro que si esos hechos fueran ciertos, yo sería la primera en condenarlos. Quiero deciros que si este tipo hubiera tenido un papel relevante y hubiera sido el responsable de la campaña. Me callaría y esperaría el resultado final del juicio. Pero como sé la verdad. Viví la realidad. Me consta que todo es mentira. Y me asquea. Por eso tengo que escribir sobre ello. Y hablaré donde corresponde, seguro, lo estoy deseando. Mientras, seguiré escribiendo en mi Rincón.

Roberto Fernández, tenía un don. Embaucar a las personas. Y así lo hizo. Y Sepúlveda le dio una responsabilidad importante dentro del Ayuntamiento. Y delegó en él muchas competencias municipales. Roberto quiso todo el poder y él mismo diseñó y ordenó a otros configurar un Ayuntamiento en el que tuviera el máximo poder. Sin controles. Y convenció a Sepúlveda.

Pero ese poder se fue debilitando a medida que Roberto fue sacando a la luz su verdadera personalidad. Jesús le fue retirando su confianza y, finalmente, prescindió de él en el año 2007. Era inadecuado que un señor con esas necesidades y esas dependencias pudiera representar al PP o a los vecinos de Pozuelo. El “arrepentido” nunca recibió órdenes ni de Sepúlveda ni de nadie. Tenía plena autonomía y dependencia y hacía y deshacía como le venía en gana. Todo esto hasta septiembre de 2005. Os lo aseguro. Y así se demostrará.

Siempre he afirmado que Sepúlveda a finales de 2004 nos comunicó a algunos concejales, no sé si a todos, pero si a muchos, que no quería saber nada de las empresas de Francisco Correa. Que no quería ver a su gente por el Ayuntamiento. Ahí están mis declaraciones en el procedimiento judicial. A pesar de que interesa a la Fiscalía mantener, no sé por qué razón, que esto fue en 2005. Pero no, amigos, insisto, fue después del Master de Tenis del año 2004, octubre de aquel año, por mucho que quieran retorcer las fechas para sus justificaciones frente al Tribunal.

Pues bien, el “arrepentido mentiroso” afirmó lo mismo que yo, pero con un matiz falso y con una clara insinuación alevosa. Declaró, después de pactar con la Fiscalía, que Sepúlveda nos dio esa orden porque estaban investigando a Francisco Correa.

Os tengo que reconocer que me impresiona la poca decencia y la poca moral de este tipo, a pesar de todo lo que muchos sabemos de él. Pero el martes, el cobarde más pernicioso que he conocido, se superó así mismo. Mintió. Y las Fiscales aplauden sus mentiras, las jalean y las utilizan.

Jesús Sepúlveda nos dijo que no quería verles y el motivo, en el año 2004 y en el 2005 y siguientes, nunca pudo ser investigación alguna. Es imposible. Cronológicamente imposible, amigos. Por la tanto, es la gran mentira de este tipo. No quería contar con ellos porque nos informó que el señor Correa, andaba diciendo que él tenía en su mano al Alcalde de Pozuelo y que hacía con él lo que quería. Sepúlveda no admitió tal mentira y tal chulería y así nos lo contó.

Fernández no ha dicho ni una verdad, amigos. Ni una. Salvo que tocó fondo. Pero creo que ni esa es una verdad, porque sigue tocando fondo. No voy a escribir sobre todo aquello que los que le conocemos sabemos que es, que ha hecho y a que se dedicaba. No voy a escribir sobre todas las indecencias que todos conocemos de él. Hasta aquellas que él piensa que no sabemos. Que no sé. No lo voy a hacer. Sin embargo, si voy a sugerir desde mi Rincón a aquellos que escriben las crónicas de un juicio con “condenados” en un banquillo, que se informen. Pregunten. Ayuntamientos, Concejales, Facultad, CEU, Complutense.. Y con toda la información, escriban.

Roberto Fernández fue una pesadilla para todos. El primero, para Jesús Sepúlveda. La Fiscalía ha pactado con un hombre mentiroso, indecente y con una gran dosis de imaginación. Espero y deseo que se sepa la verdad. Estoy segura que el testimonio de todos los que vivimos aquella etapa demostrará que este tipo mintió. Como nos mintió a muchos.

Hoy los titulares son que un arrepentido de la Gürtel incrimina a Sepúlveda. Hoy los informadores dan por veraz la historia contada por este indecente. ¿Y si todo es una mentira? ¿Cuales serán los titulares dentro de cuatro meses?

Lo peor de todo, amigos, es que los más interesados en conocer la verdad somos los que vivimos esa etapa. Y esta “actuación ficticia amparada” solo debilita mi confianza en la imparcialidad de algunos órganos judiciales. Por supuesto que debe pactar la Fiscalía y los acusados. Incluso admito que la defensa de un constructor en defensa de su cliente pase por admitir una pregunta retorcida y poder incriminar a un ex-Alcalde. ¿Es lo mismo dar dinero a alguien que dar dinero PARA alguien? Yo creo que no. Pero es lo que dijo este otro arrepentido. Que dio dinero para Jesús Sepúlveda. Hay que oír la pregunta y la respuesta, amigos, y no dejarnos manipular. Luego tendrán que demostrarlo.

Pero eso es una cosa y la otra es dar fiabilidad y amparo a un indecente para mantener tu posición de acusador frente a un ex Alcalde y a un partido político. Me produce tristeza, porque esa actitud debilita, sin duda, un pilar básico en nuestra sociedad. La justicia. Y por ello defenderé la verdad, lo que viví y lo que sé. Aquí, en un juzgado o en el Ayuntamiento.

Gracias.

 

 

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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