Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Reflexiones en voz alta sobre la administración municipal, que bien podrían ser un punto de partida para llevar a cabo un importante cambio en el Ayuntamiento de Pozuelo basado, de verdad, en la ilusión y la meritocracia

Reflexiones en voz alta sobre la administración municipal, que bien podrían ser un punto de partida para llevar a cabo un importante cambio en el Ayuntamiento de Pozuelo basado, de verdad, en la ilusión y la meritocracia

La ilusión es un mecanismo de esperanza y de futuro que muchos usamos en política y en nuestra vida. De esta manera, avanzamos. No nos estancamos. Miramos hacia adelante. Apostamos por mejorar las cosas. Cambiarlas, si no funcionan. Y defendemos lo que siempre hemos defendido. Principios y valores que nos hacen diferentes a los demás.

Y yo, seguiré así. Confiando en el Partido Popular. Porque es el Partido Popular quien más y mejor me genera ilusión en política.

Sin embargo, no confundáis mi confianza con ceguera, sordera o mudez. Hay que ser autocríticos cuando hay que serlo, pero constructivos. Y todo ello puede conjugarse bien y obtener un resultado beneficioso para todos.

Esa es la política que a mí me apasiona. La que me ilusiona. Y es la que defiendo dentro de mi partido, el PP.

Y Pozuelo, más que nunca, debe defender un proyecto que ilusione. Un proyecto que debe abanderar y primar el esfuerzo, los méritos y la capacidad. La meritocracia.

Si, amigos. La meritocracia debe llegar, por fin, a nuestra ciudad. Y estoy convencida que solo el PP podrá conseguirla. Aunque para ello deban cambiar algunas cosas que no funcionan.

¿Cuál es el camino? Ofrecer un proyecto ilusionante. Personal y políticamente siempre he apelado a este modelo de política, como bien sabéis. Si el PP en Pozuelo está perdiendo apoyos y confianza, tendremos que bajar a la calle, hablar con los vecinos, las personas y las familias. Y ahí tendremos la respuesta que necesitamos ofrecer.

Soluciones a los problemas de la calle. De las familias. De las personas.

Hay que tener un proyecto para Pozuelo. Porque Pozuelo se lo merece. El PP se lo merece. Nuestros afiliados se lo merecen. Aunque, esta vez, amigos, creo que no va a importar tanto quien lidere ese proyecto sino si el candidato elegido tiene proyecto para Pozuelo y cómo lo transmitirá.

Para mí es suficiente que el elegido defienda un proyecto político que nazca de las personas que vivimos en Pozuelo y vivimos Pozuelo, lo conocemos, lo queremos y sólo aspiramos a que nuestro municipio mejore.

Me habéis pedido propuestas políticas. Entendedme que por la lealtad que siempre tengo a mi partido, no haré ninguna pública antes de hacérsela a quien lidere la candidatura del PP al Ayuntamiento. Primero deberán valorarse todas las propuestas que existan y después defender la que sea mejor para todos. Así que aún no toca, amigos.

No obstante, voy a escribir sobre Pozuelo. En positivo. Y reflexionar como vecina y como afiliada del PP de otros aspectos que afectan en nuestro día a día y creo, sinceramente, que merecen darles una vuelta. Una reflexión que bien podríamos hacer todos. Militemos en el partido político que militemos. Simplemente porque es de sentido común.

Me refiero, amigos, al Ayuntamiento. A los funcionarios y trabajadores municipales. A la organización interna y los órganos directivos que son superiores jerárquicos de los funcionarios e, incluso, alguno si llega a tener más poder que ediles con delegación de gobierno.

Quiero dejar claro que yo fui funcionaria interina más de dos años. En el año 2001. Por lo tanto, es probable que mis palabras sean absolutamente subjetivas. Que lo serán, probablemente. Pero no por ello dejan de ser necesarias y acertadas, según mi humilde criterio. Porque de ser interina, pasé a ser concejal y de concejal, llevo siendo única y exclusivamente vecina o “administrada” más de 8 años.

Así que, como podéis comprobar, el Ayuntamiento, en clave interna, me importa. Me preocupa. Y me ocupa en muchas ocasiones, como por desgracia a muchos de los vecinos y amigos de Pozuelo.

Tenemos la mala costumbre de echar la culpa de todos nuestros males o bien a los políticos de turno o bien a los empleados municipales. Sin embargo, aunque ambos gremios están conectados, creo que los políticos de Pozuelo deben hacer examen de conciencia y autocrítica sobre qué situación tenemos hoy y si esa situación es mejorable. Y a la inversa, también.

Los empleados públicos deben ser esa referencia que los políticos no deben olvidar nunca. Jamás. Son ellos los que dan la cara todos los días ante los vecinos, los que trabajan para sacar adelante peticiones que hacemos los propios vecinos. Trabajan para recaudar, para sacar expedientes de contratación, planeamientos, organizan espacios deportivos, cuidan nuestras instalaciones, nuestra iluminación, calles, zonas verdes… llevan documentos de un lado a otro del Ayuntamiento, de una instalación a otra. Socorren a familias o personas que lo necesitan.

Son el brazo ejecutor de las políticas municipales. Y ese aspecto no hay que olvidarlo. Y quienes lo olvidan, están condenados a no ser respetados por aquellos que siempre estarán. Y el político, se marchará.

Pero, también, hay que ser exigentes con ellos. Firmes y ejemplares. Porque solo con ejemplaridad y firmeza un político puede exigir. Sin ella, un empleado público rezará para que la legislatura termine cuanto antes y otros vengan pronto a sustituir a aquel que ha olvidado sus formas, su respeto y su lugar.

Mirad, amigos. El Ayuntamiento de Pozuelo necesita un segundo proceso de modernización. Y si. Digo un segundo porque el primero sucedió hace ya 15 años.

Debemos tender a una estructura moderna en la que se premie la productividad por encima de la antigüedad. Donde el reciclaje y aprendizaje continuo sea un objetivo de la vida municipal. Una estructura que sea ágil, respetuosa y donde prime un ambiente de trabajo agradable y en paz.

En esa estructura creo que debemos exigir un mismo trato a todos los trabajadores. Un sistema disciplinario ejemplar y ejemplarizante en el que se castigue a quien no cumpla, por encima de intereses alejados del interés general. Un sistema que se base en el consenso de los sindicatos y representantes con los políticos y en el consenso entre todos los grupos políticos.

Un sistema que abandone una estructura jerarquizada en base a Directores Generales que no son funcionarios, que no tienen delegaciones y cuyo cargo directivo está funcionalmente por encima de funcionarios. Estos cargos directivos en Pozuelo hay que decidir si son necesarios y si están cubriendo plazas de funcionarios de carrera, como exige la norma por regla general.

¿Son necesarios? En mi opinión, no. Ahorraríamos a las arcas municipales un dinero importante si suprimiéramos esos cargos de libre designación. Desde su creación en septiembre de 2008, ¿ha avanzado en algo el Ayuntamiento? ¿Es más eficaz? ¿Más ágil?

Repito, no. Por lo tanto, yo propongo una estructura basada en el cuerpo de funcionarios y trabajadores municipales, al margen de esta élite directiva elegida a dedo.

Cosa distinta es que se decida ocupar esas plazas por un sistema diferente y donde los méritos y la capacidad sea un criterio de consenso entre todos los grupos políticos.

Lo mismo ocurre con la Gerencia de urbanismo. Ha demostrado que su creación, en sustitución de la antigua SUMPASA, no ha servido para nada. Ahora somos noticia por el inmenso retraso en la concesión de licencias. Jamás Pozuelo había destacado por esta anomalía cuya causa habrá que estudiar sin duda. Pero, lo que es evidente es que los responsables de la gerencia no han sido capaces de resolver una problemática que afecta a todos. Ha sido, una vez más, el Ayuntamiento, con una ordenanza, quien ha tenido que buscar una solución a este grave problema. ¿Necesitamos a un gerente?

Y toca reflexionar sobre los eventuales. Personal de libre designación. Asesores políticos. Está claro el número que corresponde a Pozuelo por ley. Y esa limitación por ley la propuso y la aprobó el Gobierno de Rajoy. En una ley de Racionalización.

Ahora bien, aunque su limitación es legal, no está claro cuáles son los criterios que hay en relación a su designación, más allá que el de la confianza. Pues bien, creo que ese tiempo ya debe pasar página. Debemos tener a los mejores. Y en Pozuelo, con mayor motivo. Meritocracia, amigos.

Entiendo que aquellos que su cometido es estar alrededor del alcalde o alcaldesa, tres o cuatro personas, la confianza siempre será el primer requisito para su elección. Sin embargo los demás deberían cumplir, además, otros requisitos. Sobre todo cuando sus cometidos exigen relacionarse y coordinarse con funcionarios y/o trabajadores municipales.

Hemos de huir de un Ayuntamiento sin identidad, sin ilusión, sin metas, sin proyectos. Creo que Pozuelo tiene lo más importante, las personas. Y el Ayuntamiento, también.

Por eso, termino como empecé. Creo firmemente en la meritocracia. Y sería positivo analizar la evolución de los últimos 15 años de vida municipal, la implantación de una organización directiva diferente en el Ayuntamiento y, por supuesto, una reflexión sobre el papel de los “eventuales” en un futuro gobierno municipal.

Modernicemos con ilusión nuestro Ayuntamiento. Y así, avanzaremos mucho más y mejor.

Gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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