Yolanda Estrada

Pasión por mi familia, mi país, mi ciudad y la política.

Primer análisis, entre jurídico y político, de la sentencia del Caso Gürtel, en lo que concierne a Pozuelo y Jesús Sepulveda, y que parte de las declaraciones del indecente Roberto Fernández

Primer análisis, entre jurídico y político, de la sentencia del Caso Gürtel, en lo que concierne a Pozuelo y Jesús Sepulveda, y que parte de las declaraciones del indecente Roberto Fernández

Desde la sentencia de Gürtel, identificarse con el Partido Popular desde la sentencia de Gürtel se ha convertido en un pecado para muchos. Un pecado que debe llevar aparejada la palabra “perdón” para que otros muchos te valoren.

Pues bien, amigos, no estoy de acuerdo con esta apreciación. Ni lo estoy, ni lo voy a hacer. Como tampoco entiendo que tengan que pedir perdón socialistas, militantes de Podemos o de Ciudadanos por hechos probados relacionados con la corrupción o con un desastroso sistema de financiación acreditado por el Tribunal de Cuentas e incluso, parece ser, por los tribunales.

Salvo que ese perdón lo pidan las personas corruptas y que, además, devuelvan lo que se han llevado. Cada uno es responsable de sus propios actos.

¿Corruptos? Hay, hubo y habrá. Y a mi esta hipocresía de socialistas y Ciudadanos, me da qué pensar. Y, sobre todo, la hipocresía de muchos medios que se han callado ante casos de corrupción de otros partidos. O juicios como el que se está celebrando por los ERES de Andalucía y no exijan la dimisión de Susana Díaz o Pedro Sánchez.

Recordemos: Casi mil millones de euros destinados a parados presuntamente fueron a  parar  al bolsillo de unos cuanto/muchos socialistas y sindicalistas. Esto no se merece ni elecciones en Andalucía ni moción de censura. Al menos para Ciudadanos.

Es la hipocresía de un sector que está haciendo mucho daño a España.

Pero hoy toca Pozuelo. Y yo, como ya me conocéis, no me escondo. Doy la cara. Y escribo, desde mi libertad, sobre la sentencia de Gürtel y su vinculación a nuestro municipio.

Creo, sinceramente, que los magistrados de la Audiencia Nacional han perdido la oportunidad de hacer justicia y contar la verdad. Y me explicaré.

Voy a centrar mis reflexiones de hoy y mis vivencias en lo que conozco. Lo que sé qué pasó. Y lo que no han querido tener en cuenta  ni los magistrados ni las fiscales. Por supuesto, sobre el resto, podré reflexionar u opinar. Pero hoy no será el caso.

Hoy escribiré sobre el contenido de la sentencia, en primera instancia. En relación a Pozuelo de Alarcón y a Jesús Sepúlveda.

Como demócrata, acato las resoluciones judiciales. Sin embargo nadie nos obliga a compartir su contenido. Y mucho más, cuando ese alguien, o sea yo, sabemos que hay medias verdades y muchas mentiras. Por eso expreso mi tristeza al comprobar algo que intuí en el Juicio Oral. Estos Magistrados han perdido la oportunidad de hacer justicia y contar la verdad.

El volumen de la sentencia (cerca de 1.700 folios) hace casi inalcanzable para el vecino tener tiempo y paciencia para llegar a los folios dedicados a nuestro municipio. Así que yo voy a intentar que todos podamos estar en igualdad de condiciones y luego que cada uno valore qué ha sucedido en Pozuelo y que conozca no sólo la “verdad judicial” reflejada en una sentencia que no es firme sino también, poniendo en valor, el testimonio de, al menos, una persona que vivió aquél momento.

Podríamos empezar desde el folio 1.269. Es a partir de este folio cuando nuestro municipio empieza a estar relacionado con los hechos que narra la sentencia.

Comencemos con la campaña del PP de Pozuelo a la Alcaldía. En 2003.

Pues bien, como opinaba más arriba, los magistrados y la fiscalía han perdido la oportunidad de contar la verdad y esclarecerla.

Lo peor de esta narración es que, en algún punto, los magistrados afirman que creen lo que dice uno de los acusados/condenados. Solo uno. Los demás, los que vivimos aquella época, y que no supimos nada de esa presunta financiación ilegal, NO contamos. No le servimos a la justicia. Imaginaos. Si los que trabajábamos codo con codo en una campaña no sabíamos nada, ¿Cómo lo iba a saber Génova, 13, pregunto de paso?

Pero vuelvo a quien la Fiscalía y los Magistrados da credibilidad. A ese único “testigo” de aquellos tiempos. A Roberto Fernández.

Vuelvo a repetir lo que todos sabemos sobre Roberto Fernández. Este personaje es inmoral, indecente y mentiroso acusado/condenado, que ha pactado con la fiscalía. NO entiendo que representantes de la justicia confíen en su palabra y más cuando la realidad fue otra.

Este señor no pintaba nada de nada en la campaña del PP en Pozuelo. Nada. Por lo que, es absolutamente falsa toda su declaración en este sentido.

El ex concejal de Hacienda de Pozuelo, Roberto Fernández, es conocido por todos en el Ayuntamiento, en el municipio. En el pueblo. Y, por muchas cosas, algunas de ellas creo que le hicieron tener que salir de un calabozo para ir a declarar. Creo que pernocta alguna noche más preso. Bien, pues éste es el fichaje muy fiable para la justicia.

Pero, claro, saber todo lo que sabemos de Roberto Fernández puede que no sea contradictorio con decir la verdad. ¿O sí?

Ya lo dije en otra ocasión, el indecente Roberto Fernández no tuvo ninguna responsabilidad política en la campaña de 2003 y tampoco tuvo ninguna relación personal con Jesús Sepúlveda. Ninguna. Más allá de ser un colaborador en la redacción de un programa electoral en el área de Hacienda. Como otros tantos.

Así que todo aquello que este tipo haya pactado con la fiscalía para que sus acusaciones cojan fuerza, es pura y simplemente, una mentira mal construida que iré desmontando en el apartado de Pozuelo.

Lo que me entristece es que las fiscales y ahora los Magistrados tengan que necesitar a este indecente e inmoral para conseguir su objetivo penal.  Y a Roberto Fernández, amigos, le mueve la venganza personal. Porque así se escribe esta historia. Con la palabra venganza. Pero, eso lo iré demostrando más adelante.

Sobre la financiación de la campaña en 2003, sólo puedo decir que no fue una campaña cara. El diseño de la campaña se centró en reuniones con vecinos, en urbanizaciones o locales que no costaban nada. Desconozco si le dieron dinero o no a Sepúlveda. Pero lo que sí sé es que jamás se lo hubiera contado al mentiroso e indecente de Roberto Fernández.

Los actos del Hotel Pozuelo, que tanta importancia le dio el acusado/condenado, fueron pocos. Muy pocos. Lo que sí es cierto es que Roberto Fernández utilizaba el Hotel Pozuelo cuando ostentó la concejalía de Hacienda y “se presentaba ante todos” como el Segundo Teniente de Alcalde para sus actos. Los suyos. Y luego celebraba actos familiares privados en sus salones. Él, Roberto Fernández y NO Jesús Sepúlveda.

Pero es que hay sustancias que hacen mucho daño al cerebro y si este tipo hubiera tenido que pasar una máquina de la verdad, esta hubiera explotado de todas las mentiras que ha contado.

Claro, que él estaba protegido. Podía mentir. Mintió. Y se lo compraron, la fiscalía y los Magistrados.

¡Qué pena de justicia, amigos!

Continuará…

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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