Tras el Cara a Cara televisivo, ya sabemos que Pedro Sánchez es un cadáver político. Eso sí, insultón y pendenciero

Anteanoche asistimos al peor espectáculo de la democracia protagonizado por Pedro Sánchez (PS), con un actor secundario (Mariano Rajoy), un moderador de “piedra” y las víctimas del bochorno, los españoles.

Decía Sócrates aquello de que “Cuando el debate está perdido, la calumnia es el arma del perdedor” ¡Cuánta razón hay en estas palabras! Más de 2500 años después, las palabras del filósofo griego retumban en mi cabeza.

Hace años alguien me dijo que la política de alcantarillas se fraguaba en el ámbito municipal. Yo tenía mucha ilusión por hacer política cercana, en la calle, la más inmediata de cara a los ciudadanos y pensé que esas palabras eran para que no me ilusionara demasiado. Es un buen amigo quien me las dijo y años después aquellos cuchillos que él me advirtió, sesgaron aquella ilusión que tenía y me hicieron aterrizar en la cruda realidad de la política municipal que, por supuesto, habrá que cambiarla.

La política nacional y europea era una política de altura, de señores. Era una política de “guante blanco”. Hombres y mujeres de estado que defendían proyectos con educación y con ausencia de las maldades típicas de ratas de alcantarilla. Todo, hasta anteayer.

Los españoles hemos sido testigos, desgraciadamente, de muchísimos casos de corrupción. Hemos tenido información de operaciones especulativas apoyadas desde un gobierno, hemos conocido condenas de financiación ilegal a un partido, condonaciones de deudas de entidades bancarias a un partido, hemos visto cómo miembros de un gobierno entraban en la cárcel con la despedida en la puerta de la prisión del que fue Presidente del Gobierno. Los españoles tuvimos información sobre el destino privado de lo que se conocía como Fondos Reservados.  Hablo de casos de corrupción ya condenados. Como aquel del GAL. Jamás supimos “judicialmente” quien fue el famoso señor “X”, aunque, sin duda, todos lo sabemos.

Tengo 41 años y he vivido todo esto. He visto cómo un Presidente del Congreso, gobernando su partido, pudo entrar en el despacho del Fiscal General de Estado (nombrado por su partido) para demostrarle a él, en privado, la procedencia de su patrimonio siempre cuestionado. He sido testigo de cómo un ministro de ese mismo partido se citó en una gasolinera con un “señor” que le acusó de pagar más de 400 mil euros para obtener favores. El Supremo absolvió al ministro con imágenes incluidas. Hemos sido testigos de cientos de casos de corrupción ya condenados y otros que no lo fueron.

Los españoles conocemos algunas de las corruptelas de la Junta de Andalucía y municipios andaluces (Operación Malaya, Ballena…) y ansiamos un juicio cuanto antes. También ha habido corruptelas que llevan más de 6 años investigándose y que afectan al otro partido. El  juicio que parece que se celebrará en otoño de 2016. Muchos lo estamos deseando. Saber la verdad y que condenen a los que han cometido delitos. Los Bárcenas de turno han existido en el PP y en el PSOE. Ya están en Ciudadanos y en Podemos, sin duda. “Robar” es corrupción, da igual la forma. Fraude fiscal o cohecho, no se merece justificación.

Sin embargo hay un principio constitucional básico y pilar del Estado de Derecho que muchos han querido suprimir cuando el que está en frente es un político del PP. La presunción de inocencia. Ésta debería mantenerse hasta que uno sea condenado por sentencia firme.

Pues bien. En este país hay políticos de primera y de segunda. Los de primera son todos menos los del PP. Tienen derecho a todo. En los GAL a no ser imputado, a entrar en despachos de Fiscales Generales, a cambiar a los jueces incómodos, a reunirse en gasolineras…Y luego estamos los del PP, los de segunda división. Cuando uno no tiene argumentos porque impera la buena gestión, hay que calumniar, difamar o descalificar. Y si, además, puedo usar todo el poder que tengo, lo uso contra ellos.

Anteayer PS decidió acusar de falta de honestidad y decencia al Presidente del Gobierno. Desde el minuto uno, PS acusó a Rajoy en directo de ¿corrupto? La falta de decencia significa que puede haber cometido actos delictivos o ampararlos. Sánchez carece de argumentos para defender su desconocido programa electoral por eso calumnia. Le acusó sin ningún indicio, ni prueba, ni siquiera con una denuncia ante un juzgado y sin ningún gesto político en el Congreso cuestionando la honestidad de Rajoy, como una moción de censura.

PS anteayer se convirtió en un cadáver político y recibió la respuesta esperada. Ruin, mezquino y miserable. Bajó a esas alcantarillas de ratas malolientes y que recuerdan un tipo de política que todos los demócratas condenamos. Creo que todas las personas de bien ayer nos quedamos estupefactas ante el numerito acusador de Don Limpio PS, aquél que recibió una bonificación en su hipoteca por parte de Caja Madrid, como si fuera empleado, sólo por el hecho de ser consejero de la Asamblea General de la entidad financiera. Hay que tener mucha cara, señor Sánchez. Y mucha suerte de tener en frente a un SEÑOR, con mayúsculas.

Actuó como un sinvergüenza. Entiendo que pusiera sobre la mesa la única debilidad del PP y que nos asquea a todos. Lo entiendo. Pero hay maneras y maneras. No todo vale en política.  Los socialistas, los de Ciudadanos, los de Podemos….en todos los partidos hay casos de corrupción. La corrupción no es de los partidos, es de las personas. Y hay que combatirla, prevenirla, perseguirla y obligar a que los corruptos devuelvan el dinero que se han llevado.

Ya no vale el tú más. Hay que demostrar qué ha hecho cada partido contra la corrupción. El PSOE ha gobernado nuestro país y a pesar de tener numerosos casos de CONDENAS por corrupción, jamás han legislado ni ha hecho nada contra la corrupción.  El PP ha aprobado un paquete de medidas legislativas y de gobierno en esta legislatura para penalizar, por ejemplo, que los partidos políticos tengan responsabilidad penal, para que devuelvan el dinero los condenados por corrupción, para que haya transparencia y normas de buen gobierno  Los socialistas tuvieron la oportunidad de sumarse a esta guerra contra la corrupción, pero no lo hizo y el PSOE votó en contra de estas medidas. Ayer Rajoy  las enumeró todas. PS, por su parte, en vez de proponer, insultó, acusó y faltó al respeto de todos.

Lamento profundamente que PS haya tirado por tierra la imagen de un partido histórico, no solo por la corrupción, que también, sino por todas sus reivindicaciones históricas y principios. Lamento que el socialismo que encarna PS sea el del insulto, el de la falta de respeto, el de la ausencia de propuestas. Lo lamento, sin duda.

Tengo muchos amigos socialistas y hoy pienso en ellos. No sé qué pensarán de este líder y de cómo actuó anteanoche. Porque fue de todo menos demócrata y socialista. Azuzar a los radicales y representar a otros que no estaban en ese Cara a Cara supongo que pretendía quedarse con el voto de sus colegas de muchos gobiernos municipales: Podemos y Ciudadanos. De Podemos representó la actitud bolivariana de acusación y falta de educación permanente y de Rivera representó el papel de acusador popular y la grandilocuencia de  proyectos vacíos y sin propuestas, amén de su actitud nerviosa. Y de ambos la idea de “showman” de la política.

En definitiva, PS actuó como portavoz de esa nueva política. La que usa una portada de un periódico, en vez de una sentencia judicial. La que sólo habla de corrupción para atacar al PP, sin más argumentos, pues con argumentos jamás ganaría. La que se cree mejor porque grita más, gesticula más y corta más veces a su adversario político en sus intervenciones. Esa es la nueva política del calumniador y maleducado frente al señor.

Pues yo no quiero esa “nueva política”. Porque es vieja, muy vieja, tanto como las ambiciones desmesuradas de muchos personajes que entran en política y usan cualquier método para quedarse, ganar o sobrevivir.

Anteayer quise oír dos proyectos para España. Me hubiera gustado presenciar un debate entre hombres de Estado. Por desgracia contemplé la ira del perdedor convertida en calumnia permanente frente a la serenidad de alguien que nunca ha insultado a nadie y que acudió de buena fe a contrastar y debatir su proyecto para España, desde el respeto y la pluralidad de ideas.

Algunos dicen que ganaron los que no estuvieron y yo pienso que pudo ser un espectáculo ideado para que el Cara a Cara lo ganasen los que no estaban. Un espectáculo contra el bipartidismo y la estabilidad con la complicidad de Pedro Sánchez. Todo pudo ser…

Pero como no lo sabremos hasta después del 20-D, apelo a otra frase célebre de Sócrates y que dedico al líder actual del PSOE, Pedro Sánchez: “Habla para que yo te conozca”. Todos los españoles y yo. Susana Díaz se acostó con una sonrisa en los labios, muchos con preocupación.

Gracias

Yolanda Estrada