Yolanda Estrada Madrid

Diputada por el Partido Popular en la Asamblea de Madrid.

Los acuerdos que buscan los perdedores (PSOE, Podemos, C’s) para gobernar no tiene más sentido que el postureo, las medias verdades y el ansia de poder

Los acuerdos que buscan los perdedores (PSOE, Podemos, C’s) para gobernar no tiene más sentido que el postureo, las medias verdades y el ansia de poder

Leí el martes un artículo en El Mundo escrito por Raúl Piña y Álvaro Carvajal relativo al control personalista de Albert Rivera y Pablo Iglesias de cada una de sus formaciones políticas. Me pareció un artículo bastante interesante y que debería ser leído por todos aquellos que defienden a estas formaciones y a sus líderes como aire fresco frente a los viejos partidos políticos.

http://www.elmundo.es/espana/2016/03/29/56f981b1ca4741c42b8b4584.html

Hace unas semanas yo también apunté al personalismo y el control férreo de Albert Rivera sobre CIUDADANOS. Y hoy confirmo que ambos líderes, el nuevo de la izquierda radical bolivariana y chavista Pablo Iglesias y el emergente y tapado político del nuevo centro izquierda español, Albert Rivera, les une algo más que su ansiado deseo por tocar poder al precio que sea,  y es su postureo político a la hora de dar clases de regeneración política al resto de partidos políticos españoles.

Deseo de poder al precio que sea. Este es el panorama político español. Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Que el segundo y el tercero alcancen un acuerdo de perdedores es algo previsible teniendo en cuenta quiénes cada cual y a quienes representan. Porque la izquierda radical, aun perdiendo unas elecciones y perteneciendo a partidos diferentes, siempre se unirán para arrebatar el poder a quien las ganó.  Hoy recuerdo como en 2012 el Partido Popular ganó las elecciones andaluzas, con su candidato Javier Arenas al frente de la campaña popular. Ganó el cambio en Andalucía. Y, ¿qué sucedió? Lo previsible. La izquierda se unió para evitar que el PP gobernase. Pactaron para evitar que quien ganó las elecciones, quien hubiera supuesto un cambio real en Andalucía, quien es la alternancia a casi 30 años de hegemonía socialista, alcanzase el poder. Se unió la izquierda, ¿por el interés de los andaluces? Evidentemente no. Por el de ellos. PSOE e IU.

La izquierda radical se une, se ha unido y se seguirá uniendo a pesar de todas las diferencias dialécticas y de fondo que cada uno quiera encontrar entre el PSOE de Pedro Sánchez y PODEMOS. Lo harán por el viejo refrán de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Si ambos consiguen los puestos y sillones que desean, acordarán. Si el reparto es proporcional a las aspiraciones de cada uno. Habrá gobierno. Si Pedro duerme en La Moncloa y Pablo recibe el control de Interior o de TVE. Estoy segura. Habrá gobierno.

Pero lo sorprendente para muchos es el papel de Albert Rivera en esta escenografía. El papel de este viejo político emergente catalán que se presenta por la circunscripción de Madrid y que disfruta cuando el PSOE le sitúa “ficticiamente” a su derecha y así acapara el voto del centro español.  Rivera, ese político que lo mismo dice que CIUDADANOS jamás evitará la gobernabilidad a quien gane las elecciones, que pacta con el perdedor histórico socialista para elevarlo a La Moncloa. Ese, que lo mismo dice que no entrará en un gobierno con PODEMOS y que no facilitará un gobierno con ellos, es el mismo que ahora ve probable que pueda haber sintonías con la izquierda stalinista. Albert quien, en breve, se retratará ante un previsible acuerdo de izquierdas. Es sorprendente. Todo por el poder. Al precio que sea.

Pero, más allá de esas ansias de poder, es idéntico el postureo político de Rivera e Iglesias. Esa política de señalar a los “viejos” dando clases de moral o ética política. Esa política de querer sentar cátedra con la intromisión “ilegítima” en los procesos democráticos internos de otras formaciones. Esa política de titular, foto, entrevista y tele. Mucha tele. Sin embargo, todo ese postureo se esfuma cuando alguien rasga un poquito en sus realidades (internas).

Como el artículo al que me he referido. Como cuando alguien se preocupa de saber quiénes son realmente y cómo son. No es tan difícil.

Aunque no seré yo quien juzgue o critique los procesos internos de otras formaciones políticas. No lo he hecho nunca en relación al PSOE y no lo haré ahora en relación a CIUDADANOS o PODEMOS. Respeto. Aunque pido que no apliquen otro viejo refrán español “Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga”. Esta actitud solo refleja la inmensa falsedad que encierran aquellos que dicen traer oxígeno a la política. Pues lo único que traen es lo que vemos. Postureo y medias verdades, muchas veces peores que grandes mentiras.

Que continúe el espectáculo.

Gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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