Agosto y septiembre son meses sinónimos de vacaciones y fiestas patronales en casi todos nuestros municipios. Unas arrastran tradiciones centenarias y otras recuerdan aquellas verbenas  veraniegas de antaño. ¿Quién no ha participado alguna vez en estas tradiciones?

Las fiestas patronales son un tema que afecta a la política. Aquella más cercana. La que vivimos en nuestro municipio o barrio. Por lo tanto, es objeto de duras críticas cuando el político no responde según se espera de él. Sólo hay que recordar el desprecio que la actual Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, hizo a las Fiestas de Nuestra Señora de la Paloma y las duras, severas y merecidas críticas a su no asistencia. Ningún Alcalde de Madrid ha faltado desde Tierno Galván, salvo Gallardón un año cuando estuvo en Grecia por las Olimpiadas.

Los vecinos suelen ser muy críticos y llevan razón. Todos nos merecemos un respeto, aunque nos gusten las tradiciones; aunque sean religiosas, aunque nos gusten los entresijos y las gallinejas. Un alcalde lo es de todos. Y la alcaldesa de Podemos se equivocó y se fue de vacaciones.

Pero yo vivo en Pozuelo de Alarcón. Hablaré de Pozuelo. Me encanta vivir aquí. Me gusta su ubicación. Sus costumbres. Sus zonas verdes. El comercio es de gran calidad, así como su oferta universitaria. Sin embargo, en este gran proyecto de ciudad en el que han participado diferentes alcaldes aportando todos su granito de arena para mejorar y modernizar nuestro municipio, en mi opinión, todos ellos comparten la misma asignatura pendiente: las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación y de la Estación.

Desde hace 15 años me he preguntado cómo es posible que las fiestas patronales de uno de los municipios más importantes de la Comunidad de Madrid, uno de los más ricos de España y uno en los que el índice de paro es menor, puede tener unas fiestas tan pobres y tan poco atractivas para los vecinos y posibles turistas o visitantes.

Es verdad que yo he formado parte de dos equipos de gobierno, por lo tanto, algo de responsabilidad también he tenido, no voy a negarlo. Ni tampoco voy a alegar que aquellos años en los que fui concejal fueron los mejores en este aspecto, que lo fueron, sin duda. Ni que todo se cambió por una reclamación por cuestiones de ruido en el Camino de las Huertas. Que también fue así. Ni que yo jamás ostenté la delegación de Fiestas. No voy a alegar ninguno de esos motivos, porque no son excusas.

Formé parte de un equipo liderado por un Alcalde que dirigió las políticas municipales. Ahora me toca a mi reflexionar, escribir y proponer desde este Rincón. Por eso, de manera contundente afirmo que en Pozuelo de Alarcón se pueden organizar unas fiestas patronales para todos, sin olvidar a aquellos pozueleros que han hecho posible que las tradiciones perduren.

Creo firmemente que no podemos seguir gastando dinero público en satisfacer a algunas personas y dejar en el olvido a más de 80.000 vecinos.

Estoy convencida de que se pueden conseguir espacios de entretenimiento para disfrutar la inmensa mayoría de familias que vivimos en Pozuelo.

¿Lo primero? La voluntad política. Es evidente que si quien manda no siente esa necesidad, no va a luchar por mejorar lo que hay. No puede entenderse que tengamos infraestructuras como el Auditorio inutilizadas. ¿Hay ruido? Que se adopten las medidas correctoras pertinentes, que se coloquen mamparas o sistemas de contención del ruido.

No puede entenderse que en estos seis últimos años no se haya encontrado un Recinto Ferial para dar cobertura de forma adecuada a las necesidades de estas fiestas.

Se pasó de 30.000 habitantes empadronados en los años 80 a  85.000 que somos los vecinos que actualmente lo estamos. Con este dato es evidente que hay que evolucionar y adaptarse a la realidad de hoy.

Creo que la labor de un gobierno municipal es dar respuesta a todos. Implicar a todos. Respetar las tradiciones. Pero también modernizar las Fiestas. Porque todo ello traería riqueza al municipio.

Partiendo del respeto que me merecen todas las personas que año tras año participan activamente en las fiestas, creo que falta la implicación de un sector muy importante, una población muy importante. Aquellos que no van, que no disfrutan de las fiestas.

La labor de un munícipe debe ser preguntarse también, ¿por qué no acuden a sus fiestas? Salvo que el planteamiento municipal sea acabar si o si con su tradición, dando tiempo al tiempo y así que vayan muriendo lentamente.

No voy a criticar “el chunda, chunda” y los olores típicos de la feria que a muchos repele. Sin embargo, estoy convencida que otra oferta “festera” es posible. “Propón” me dijo el Capitán Possuelo. Primero, implicar a todos en una Mesa de Representación.

Luego, partiendo del respeto absoluto a las tradiciones pozueleras y religiosas, creo que es muy importante modernizar ambas celebraciones. Por ejemplo:

1.- Yo reduciría los días festivos a 4 días. Todos trabajamos.

2.- Utilizaría el Auditorio para convertirlo “provisionalmente” en una feria gastronómica donde se sortearan los espacios entre bares y restaurantes de Pozuelo. En ese mismo espacio, por la noche, podría tener música en directo. Música actual. A modo de Mercado de San Miguel.

3.- Localizaría un espacio donde ubicar un sistema moderno de Recinto Ferial con un gran espacio de aparcamiento.

4.- Mantendría las atracciones taurinas y conciertos musicales reduciendo el número, pero mejorando su calidad.

En definitiva, mi apuesta pasa por implicar también a los comerciantes de nuestro municipio para que ganando ellos, ganemos todos apostando por una Fiestas atractivas y así ofrezcamos calidad a los vecinos y visitantes.

Gracias.

Yolanda Estrada