Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Fidel Castro, murió. Reflexiones tras su muerte

Fidel Castro, murió. Reflexiones tras su muerte

Fidel Castro murió.

La semana pasada dije que la política es vida. Pero también es muerte. Y sin duda, ambas situaciones, hacen que la política se mantenga, se modernice, cambie, avance, retroceda. Incluso que nos haga reflexionar.

La semana pasada falleció Rita Barberá.

Una mujer demócrata que hizo avanzar a su ciudad, Valencia. La situó en la cumbre mundial. Cambió Valencia. Generó tanta riqueza y oportunidades para su ciudad que los valencianos se lo agradecieron con su confianza.

Esta semana ha muerto un dictador. Un opresor. Un comunista que ha negado durante más de medio siglo los derechos fundamentales a sus compatriotas. Los cubanos nunca han podido agradecer ni condenar nada libremente. Ahora, por fin, empieza una nueva era para ellos, aunque, aún, tienen mucho por hacer.

Pues bien amigos. Dos muertes, desde mi punto de vista, con un nexo común.

Porque, las muertes a veces nos hacen aterrizar en la realidad. Y nos deberían hacer reflexionar.

La muerte de Rita nos ha dolido a muchísimos españoles. También nos ha impactado. Y, de una u otra manera, hemos sentido esa muerte como algo injusto. Sin embargo, desde el punto de vista político, sólo se pidió un minuto de silencio por quien fue una servidora pública. Sólo eso. Y, algunos, se marcharon. No respetaron ni ese momento. Un minuto y reflexión.

Después esos mismos, días más tarde lamentaban, públicamente, la muerte de un cruel dictador y opresor. Hasta el canalla de Arnaldo Otegui ha dicho de Fidel Castro que “representaba la dignidad”. Pablo Iglesias que era el “referente de la dignidad latinoamericana”. Los que tachaban de corrupta a una demócrata hace días,  los que se negaron a respetarla durante sesenta segundos. Esos. Califican a Fidel Castro como el referente digno del socialismo. El dictador que violó todos los derechos fundamentales del pueblo cubano.

Cuánta hipocresía. Cuánta doble moral Y cuánta manipulación de la izquierda neo comunista.

Pero sí. Hay que decirlo, la muerte de Castro quizás suponga un avance hacia la democracia en Cuba. Y eso será una buena noticia.

Dos muertes. Dos personas radicalmente opuestas en sus valores y principios. Dos proyectos diferentes. Dos reacciones distintas. Unidos por la muerte. Como todos.

Rita Barberá como consecuencia de un infarto. ¿Motivos? La imaginación vuela. Los hechos, irrefutables.

Fidel Castro como consecuencia de una enfermedad larga. 90 años. De forma clandestina. Sin información. Especulación.

Democracia frente a dictadura.

Pero, sin duda, en ambos casos, salvando las distancias “internacionales”, la muerte ha motivado artículos, opiniones, reacciones y sentimientos.

Y entre ellos, quiero destacar aquellos que han afirmado que la muerte no debe ser usada políticamente porque eso “sería un grave error”.

Son palabras de Albert Rivera. Y tal y como lo dice. Hasta suena bien. Salvo que con ellas quiera dar a entender que el PP está intentando sacar rédito político de la muerte de Barberá. Supongo que algo tan ruin no se le ocurriría al “copia y pega” de Rivera. Supongo. O quiero suponer, aunque, quizás, es mucho suponer.

Hablar de rédito político por pedir una reflexión es algo incoherente. Pero, profundizar en los motivos que llevaron a una persona a esa situación, es el terreno peligroso en el que Albert, quizá, no quiera entrar. Y lo entiendo.

Yo tampoco lo hubiera querido si llevara condenando sin juicio a Rita Barberá desde el mes de febrero o si hubiera exigido su cabeza como condición para apoyar una investidura. Amigos. Si yo fuera Rivera y hubiera puesto como precio a la estabilidad del país, la cabeza de Rita. Tampoco querría que se profundizara en los motivos que la llevaron a esa situación.

Lo siento. Entiendo a Rivera. Mejor salir por la tangente y circunscribirlo a un minuto de silencio por respeto. Pero la realidad es la que es.

Pedir una reflexión en España por la muerte repentina de un cargo público, probablemente, como consecuencia de la vulneración constante y reiterada de su presunción de inocencia, es tanto como desear para Cuba avanzar en la reconciliación, libertad y democracia. Y esto último es lo que Rivera ha deseado para el pueblo cubano.

Porque, querido señor Rivera. Avanzar en democracia significa defender los pilares básicos del Estado de Derecho. Le recuerdo que usted y su partido exigen suprimir el principio de presunción de inocencia para los políticos. Y eso, qué duda cabe, es dañar la esencia misma de la democracia.

Señor Rivera. Los sentimientos se utilizan como arma demagógica en la política. Y por eso, estoy de acuerdo con usted. No usemos una muerte para sacar rédito político. Pero usémosla para reflexionar.  No confunda reflexión con rédito político. Usted ha sacado rédito político a la presunta corrupción. Algunos pedimos reflexión para evitar volver a situaciones trágicas como la de Rita Barberá. Y nadie ha dicho que usted sea culpable.

Reflexione usted sobre su discurso cuasi-regenerador. Rectificar es de sabios. Usted se ha topado con la realidad. La muerte. Y no le gusta nada. Se ha topado con las consecuencias. Y le asustan. Por eso quiere que no hablemos de ello.

Por otro lado, coincido en su deseo por avanzar en la democratización en Cuba tras la muerte de Castro. Pero no cruce el charco para una foto. Quédese aquí y contemple las consecuencias de sus exigencias.

Toca reflexionar para recuperar y mejorar nuestra democracia. Toca apoyar al pueblo cubano en su esperanzado camino hacia la libertad y la democracia. Toca hablar de lo que queremos. De la sociedad que queremos. Toca apartarnos del frío camino de los opresores, inquisidores y neocomunistas. Y nos toca defender a las personas.

Eso es lo que toca. Pongámonos manos a la obra.

Gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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