Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

El debate electoral ‘decisivo’ lo ganó Atresmedia (enhorabuena por el show), las ideas políticas importaron menos. Solo hubo postureo

El debate electoral ‘decisivo’ lo ganó Atresmedia (enhorabuena por el show), las ideas políticas importaron menos. Solo hubo postureo

El lunes se celebró el tan esperado debate entre los cuatro partidos que están en la carrera para alzarse con los cuatro primeros puestos el próximo 20-D, según las encuestas. Rectifico, dos partidos y dos líderes unipersonales.

En mi modesta opinión y ciñéndome al fondo, creo que el debate no cumplió con las expectativas esperadas. Menos aún comparto que el ganador fuera Pablo Iglesias, según las encuestas digitales y las redes sociales. Lo que me confirma que estos datos no deben ser fiables como barómetro de voto. Las RRSS son lo que son, una forma de comunicación. Y hay personas que las usan y otras no. Lo decisivo es el voto. Pero ahí están y aquí estamos hablando de un ganador “social” cuya realidad es que estaría mejor situado entre uno de los dos últimos puestos del debate. Hay que reconocerle a Iglesias que nos ha dado los dos momentazos “virales” del debate y solo por eso le reconozco su mérito y posición.

Dicho esto. El debate prometía. Y, si, cumplió con alguno de sus objetivos. Objetivos privados, de la cadena de tv. Cuota de gran audiencia. Según avance de datos de ayer, más de nueve millones de personas vimos el gran debate. No quiero ni imaginarme a cómo estaba el minuto de publicidad. Negocio redondo. Y que conste que no me parece mal que ganen dinero, lo que cuestiono es si dicho debate fue tan bueno para los españoles y España.

Yo esperaba lo que vi. Tres aspirantes atacando al PP y a Rajoy. Haciendo de menos a Soraya y demostrando su indignación porque el Presidente no acudió. Tres aspirantes unidos con un mismo objetivo: sacar al PP del gobierno. Porque si. Aunque España necesite cuatro años más de buena gestión y de crecimiento. Es igual, ellos mandan y así lo harán. Sacarán al PP del gobierno. Si los españoles quieren, claro. Y si no, ya se juntarán ellos para hacerlo.

Cierto es que cada uno de ellos usó sus técnicas de comunicación, diferentes y complementarias entre si. Pero con un mismo objetivo.

A mi me gustan los debates. Me gusta la política. Recuerdo que un experto en comunicación hace años me dijo que la mejor manera de conocer a los aspirantes en un debate era silenciando la televisión. Es una forma diferente de ver lo que son, cómo son y lo que transmiten con sus gestos. Os animo a hacerlo. Os llevaréis sorpresas.

Y volviendo a ese debate. Fue de todo menos un debate. Es que es difícil debatir a cuatro. Faltó libertad de tiempos, aunque reconozco que sin esa limitación hubiera sido eterno. Pero esos 10 segundos. 10 segundos. En mi opinión, poca “chicha” para conocer lo que de verdad nos debería importar. La visión de España, sus propuestas, su empatía con los problemas…

Escasos segundos para rebatir proyectos, para rebatir medias verdades o mentiras demagógicas. En definitiva, poco tiempo para hacer política en serio.

España se merece un debate de propuestas, de proyectos. Saber qué propone uno y por qué el resto no lo apoya. Los españoles nos merecemos saber cuando un aspirante promete algo que es bueno, malo, ya está hecho, es imposible o cómo pretende ejecutarlo.

Este tipo de debate es “casual”. Sin mucho fondo. Muchos bloques y poco fondo. Estamos en una nueva era política, la del postureo, y hay que admitirlo y hay que vivir con ella. Y es evidente que favorece a algunos y perjudica a otros.

Los cuatro participaron. Los cuatro dieron su juego. Los cuatro sabían los mensajes que tenían que transmitir. Y los cuatro hicieron un buen papel en el debate. Fuera en los pasillos, la clase y educación puso a Soraya Sáenz de Santamaría en primer lugar, sin duda. Afirmó que todo lo que tenía que decir sobre el debate lo dijo en el plató y que, como en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, una vez terminado el debate, ya no vale usar otros argumentos o insistir con los mismo. Lo dicho, dicho está. Y ahora a seguir trabajando. Esa es la vieja política de una joven mujer madre preparada y con responsabilidad. Otros en el pasillo siguieron erre que erre. Se acabó el debate en el plató. Pero ellos siguen con su campaña. No son capaces de diferenciar un debate con una campaña. Pero el motivo es claro, en vez de debatir, estaban haciendo su campaña. Triste clase política la que nos llega gracias a algunos.

Pero, volviendo al debate y saliendo de los pasillos, es evidente que todos buscamos un ganador y un perdedor. Los de en medio, no cuentan. Y “haberlos haylos”.

Empezando por el último, el perdedor, lo tengo claro. Somos todos los españoles. No tanto por los candidatos, sino por el formato que no nos transmite nada. No aclara nada. No se debate nada. Es más de lo mismo que vemos, leemos y oímos todos los días. Rivera dijo en el pasillo que este formato les beneficiaba a él y a Pablo Iglesias. Normal, políticos showman que se han formado en televisión y “mueren” por unos segundos en antena. Llevaba razón.

Y si el perdedor somos todos, el ganador es indiscutible. Atresmedia TV. Mi enhorabuena a esta empresa porque ha batido records de audiencia y, probablemente, de ingresos por publicidad. Realmente ha conseguido un resultado histórico y como medio de comunicación solo puedo transmitirles desde mi Rincón de Libertad mis sinceras felicitaciones por la cobertura, el despliegue, el intento de objetividad y el fomento de la pluralidad de los partidos políticos que participaron. Otros partidos quedaron fuera, pero es que ya no son tan mediáticos. Esto es televisión.

Gracias

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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