Yolanda Estrada Madrid

Candidata por el Partido Popular a la Asamblea de Madrid.

Confieso que mi vida política está libre de corrupción y culpa, y acuso a todos los paniaguados y correveidiles de la política pozuelera de intrigantes, cobardes y mentirosos, que ya les vale

Confieso que mi vida política está libre de corrupción y culpa, y acuso a todos los paniaguados y correveidiles de la política pozuelera de intrigantes, cobardes y mentirosos, que ya les vale

En mi artículo de la semana pasada anuncié desde este Rincón mi intención de concurrir como candidata a la presidencia local de mi partido, el Partido Popular. Sabía que no iba a ser un camino fácil y que algunos iban a poner muchas piedras en el camino. Ya han empezado.  Y se dice que la mejor defensa es un buen ataque. Yo no lo veo así. No hay mejor defensa contra las difamaciones que la verdad. La autentica verdad. La verdad contrastada. La verdad y nada más que la verdad. Y no hay mejor ataque contra los cobardes anónimos que plantarles cara y decirles: Aquí estoy. Y, si tenéis valor, venid y me lo decís a la cara. O firmando con vuestro verdadero nombre.

Queridos amigos, lamento el tono de mi artículo semanal. Nada más lejos de mi intención. Pero las alimañas han empezado a estar más activas, tras manifestar mi intención de presentar mi candidatura. Llevo meses viendo como desde alguna plataforma se han creado trolls contra mí. Llevo recibiendo avisos de una campaña sucia contra mi persona también desde hace meses. Llevo siendo objeto de una campaña de difamación y desprestigio desde hace años por parte de un medio local, financiado con el dinero de los pozueleros. Pero nada de eso me ha hecho apartarme de mi camino. Y por eso, ante los nuevos ataques, he decidido contar la verdad. Y luego que cada uno decida.

En el año 2009, como todos sabéis, el ex Alcalde Jesús Sepúlveda fue imputado en un procedimiento que todos conocemos como Gurtel, cuyo juicio se está celebrando con dos ex concejales más sentados en el banquillo. Yo no estoy entre ellos.

Desde que se produjo la dimisión de Sepúlveda y que Gonzalo Aguado fuera elegido como Alcalde para sustituirle, tanto a la Audiencia Nacional como al Tribunal Superior de Justicia de Madrid fueron llegando anónimos contra mí. Anónimos plagados de acusaciones falsas. Y anónimos de los que se hizo eco y fueron difundidos desde un medio local que ocupa un espacio público en El Valle de las Cañas, sin concurso público alguno. Anónimos que me acusaban de robar. Anónimos cuya pretensión era que yo me marchara. Anónimos que lo que querían era acabar conmigo. ¿Por qué? Esa pregunta me la he hecho yo desde hace muchos años. Y tengo la respuesta muy clara.

Cuando hay personas que esperan que otros actuemos mirando hacia otro lado y no controlemos la legalidad de las actuaciones y no hacemos lo que ellos esperan, nos creamos enemigos. Muchos enemigos. Y te conviertes en un objetivo a batir.

Desde marzo de 2009 hasta enero de 2010, los esfuerzos por parte de algunos desde la cobardía del anonimato dieron sus frutos. Y fui imputada. Lo fui. Renuncié a todo voluntariamente. Nadie me cesó. Yo decidí defender mi inocencia con la conciencia tranquila y sin que nadie me cesará. Y así fue.

Podría contar lo que este proceso penal está suponiendo, pero no viene al caso. Lo único que os diré es que sin ninguna prueba ni siquiera con un solo indicio, fui imputada. Y eso no lo digo yo. Lo dice el auto que archivó la causa contra mí. Tuve que demostrar toda mi vida, la procedencia de mi escaso patrimonio. Los movimientos de mis cuentas. Todo. Y, finalmente, el magistrado y la Fiscalía decidieron que no había nada contra mí.

Puede que sea la única concejal o cargo público en este asunto a la que le han archivado la causa, y solo he acudido al juicio como testigo. Como otros tantos de Pozuelo. Pero para algunos salir limpia de una investigación, salir con un “no está implicada”, significa la condena porque a ellos les conviene.

Cuando determinadas personas dicen de mí que estuve “implicada” en Gurtel, quisiera que explicaran en qué. Y quisiera que dieran la cara. Y me encantaría saber por qué no tienen el coraje y denuncian mi “implicación” en Gurtel o en lo que consideren oportuno. Parece que ellos tienen más información que los jueces y las fiscales que dijeron que no tengo ni tuve NINGUNA implicación. Ni en Gurtel ni en Cárcavas ni en ningún tipo delictivo.

Jamás he tenido nada que ver con Gurtel. Nunca. Y lo ha dicho la justicia. Mi única “implicación” son las acusaciones falsas difundidas por algunos y el ánimo de mantenerme ahí, en Gurtel, al precio que sea. Esa es mi única implicación.

El problema es que las acusaciones falsas no se pueden investigar hasta que haya sentencia. Estoy esperando el momento procesal oportuno para que se investigue a quienes me acusan y acusaron falsamente y además, pediré que se investigue el interés por dar máxima difusión a esas acusaciones anónimas. Y, también, por qué se molestan tanto en mantener una noticia con un titular falso en Google cuando se teclea mi nombre. Yo no haré nada por quitarlo. No, no voy a quitarlo. Ahí quedará. Para que se investigue.

Yo ni tengo prisa, ni voy a perder la paciencia. Y además, confío en la justicia.

No me voy a acobardar porque yo no he hecho nada malo en mi vida. Solo estudiar, trabajar, ser honesta, sincera, legal y defender un proyecto político en el que creo. Jamás me escudaré en la cobardía de esta gentuza y no les temo.

Tampoco difamaré a ningún compañero. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Pero, os aseguro, que si yo tuviera algo contra alguien lo primero que haría es acudir a denunciarlo donde corresponde.

No me considero víctima de nada. He vivido una experiencia en mi vida que me ha hecho valorar las cosas mucho más. Las personas. La supervivencia. La cobardía. La mediocridad. Y la valentía.

Hay cosas que regenerar en el PP de Pozuelo. Sin ninguna duda. Y la regeneración debe empezar por acabar con esto. Debemos volver a hacer política, en vez de supervivencia. Debemos volver a preocuparnos por los afiliados y vecinos, en vez de por algunos bolsillos particulares. Y debemos volver a defender la democracia y el Estado de Derecho. Nuestra Constitución. Y la gestión del PP en Pozuelo.

Es evidente que la oposición inquisitorial y demagógica usará todo contra nosotros. Pero si ellos son inquisidores y son demagogos, al menos dan la cara. Quienes no la dan son bastante peores. Y más aún, si son de tu propio partido, es decir, lo que se conoce como “fuego amigo”.

Y no quiero acabar este artículo sin mencionar, brevemente, a mi pareja, quien, también, ha comenzado a sufrir los ataques de estas alimañas cobardes. Él es dirigente de mi partido, está afiliado en Pozuelo y es miembro del comité ejecutivo local, en función de su cargo. Respeta, absolutamente, mi voluntad de presentarme como candidata, exactamente igual a como respetaría la decisión de cualquier otro afiliado que quisiera hacer lo mismo. Como es lógico, en este caso, también me apoya en mi decisión porque conoce de primera mano lo que yo siento por mi partido, pero nunca haría nada que contraviniese las normas internas de la organización. Las reglas del juego. Es más, es una de las personas clave para que la transparencia y la regeneración volvieran al PP de Madrid hace más de un año. Una de las personas que más ha defendido valores que se habían perdido. Y uno de los políticos del PP que respeta y ha respetado siempre a los afiliados. Dicho esto, espero que acaben con los infundios e insultos que ya han empezado a surgir y publicar contra él.

Si queréis atacar a alguien, atacadme a mí. Como lo lleváis haciendo muchos años. Porque soy yo quien quiere presentarse para presidir la sede local de mi partido. Y porque soy yo a quien no perdonaréis jamás lo que pienso y he dicho de vosotros. Mi pareja nunca, en nueve años, ha influido en mi actividad política y nunca lo va a hacer.

Sinceramente, espero no tener que volver a escribir sobre este tema porque la próxima vez esas personas que difaman a otros afiliados no podrán escudarse en su cobardía. Serán denunciadas donde corresponda. Estoy dispuesta, como siempre, a hablar con todo aquel que quiera hacerlo. Estoy dispuesta a aclarar todo aquello que los afiliados quieran. Pero nunca más voy a permitir que esa gentuza intente pisotear mi nombre o el de nadie relacionado conmigo.

Tengo los mismos derechos que cualquier otro afiliado, después  de más de 25 años  militando en el PP y, por eso mismo, no voy a consentir que se cuestione mi honor.

Y ya son demasiadas palabras para aquellos que solo vomitan. Lo hago público desde El Correo de Pozuelo porque quiero. Porque es un Diario independiente. Porque no se financia con dinero público de Pozuelo. Porque le han censurado a favor de aquellos que difaman. Porque hay libertad de opinión. Y porque la crítica, a veces, es necesaria para mejorar. Críticas que no calumnias o injurias contra ningún compañero de partido ni contra nadie. Y crítica y nunca condena o acusaciones dignas de régimen inquisitoriales. El Correo no marca ninguna editorial. Cree en la libertad y por eso escribo en él.

Dediquémonos, lo digo una vez más, a nuestros afiliados y simpatizantes para que renueven su ilusión en nuestro proyecto, el proyecto del Partido Popular,  y que juntos lo podamos trasladar al resto de nuestros vecinos. Ellos son lo único que de verdad nos debe preocupar.

Y desde hoy, amigos, mi único objetivo será conseguir presentar una candidatura y los avales necesarios para defender un modelo de hacer política diferente en nuestro municipio. Si quieres formar parte de este proyecto y quieres sumarte al reto de recuperar la confianza de nuestros vecinos, te dejo mi mail para que puedas ponerte en contacto conmigo. Solo juntos y unidos podremos conseguirlo.

yolandaestrada326@gmail.com

 

 

Gracias.

Yolanda Estrada Madrid

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