Yolanda Estrada

Pasión por mi familia, mi país, mi ciudad y la política.

A Pablo Iglesias no le gusta el pacto antiyihadista, ya ven

A Pablo Iglesias no le gusta el pacto antiyihadista, ya ven

Pablo Iglesias, PODEMOS, no firmará hoy el pacto antiyihadista.

Se harán la foto y acudirán a la cita convocada por el Gobierno, pero no firmarán. Hay que reconocerle  a Iglesias que ha mantenido la misma actitud que en el mes de febrero cuando PP y PSOE firmaron este pacto frente al terrorismo islámico.

Iglesias ha mantenido su actitud independientemente de la masacre y las amenazas del DAESH. Otros, que entonces  tildaron de propagandístico y electoral el acuerdo; ahora, tras los terribles asesinatos, se suman a este gran pacto y eso, al menos, les honra. Cambiar les honra.

Pero volviendo al susodicho, Pablo Iglesias, le reconozco coherencia en este punto; aunque no comparto el fondo de su decisión, es más, la rechazo y la repruebo. Quizás este sea el único aspecto que, junto con su coleta, ha mantenido Iglesias en  los últimos 15 meses. Lo demás ha ido cambiando, fluctuando.

Para mí, como demócrata, sería muy fácil desmontar al señor Iglesias. Tan sencillo que creo que ese no es un buen motivo para escribir sobre él. Su transformación camaleónica, su reaparición en los medios, su técnica de discurso pausado, estudiado al milímetro, su capacidad para derivar su mensaje siempre en busca de un culpable. Me lo pone fácil. No quiero ir por ahí. Tampoco quiero analizar lo que no dice Pablo Iglesias. Lo que oculta. Porque dirían que apelo al miedo y eso no sería justo.

Pablo Iglesias es algo más que aquello que dice y que calla. Es algo más que ese personaje que se creó desde un plató de televisión o en una facultad de ciencias políticas. Estoy convencida que Iglesias y la ideología que defiende es mucho más que esas políticas que limitan libertades en otros países que todos los demócratas sabemos y condenamos.

Es algo más. Pablo Iglesias no sólo es un producto como Albert Rivera. Iglesias si tiene ideas, propuestas, proyecto y lucha por conseguir el poder para ejercer todo el poder y “derrotar” a aquellos que no pensamos como él.

No quiero traer ni siquiera a colación el tan comentado regalo al Rey, Juego de Tronos. La Ley del más fuerte. Todo vale con tal de llegar al poder y mantenerse. Me recuerdan esas “guerras” comunistas pasadas y actuales que han dejado más de 100 millones de muertos a la humanidad.  Personas que hoy están en la cárcel por expresarse en un estado sin libertad. Sin pluralidad. ¿Todo vale para llegar al poder? Para mí, no.

Pablo es algo más; pero, como he dicho, no quiero usar argumentos viejos y muy usados contra sus propuestas. Ya las conocemos y la única novedad es el nuevo “pastor”. Recuerdo cómo otros usaron esas mismas técnicas de engaño y persuasión.  En Venezuela, Chávez en 1998 cuando ilusionó con un cambio democrático a los venezolanos. Compraron sus mentiras, sus mensajes. Hoy todos sabemos qué pasa en Venezuela, la de Chávez y la de Maduro. Hoy todos los demócratas reclamamos LIBERTAD para el pueblo venezolano. Todos, menos PODEMOS. Pero no quiero seguir por aquí.

Pablo Iglesias es mucho más que todo lo que dice y calla. Hay que reconocerle que convulsionó el debate político español. Quizás llegó a ser un revulsivo para el resto de partidos. Albert Rivera decidió saltar al ring nacional, gracias a Iglesias. Rivera es lo que es gracias a Pablo Iglesias. Llevaba 9 años como diputado autonómico catalán y España ni le preocupaba ni le ocupaba, salvo para ir a algunas tertulias. Hasta que Iglesias obtuvo un gran apoyo en las europeas, le sacaron y Rivera saltó a la política nacional. Iglesias hizo reaccionar a todos. Y obtuvo la confianza de más de un millón de españoles (1.245.948). En cualquier caso, bienvenida la pluralidad y la participación.

Por este motivo digo que Iglesias es el único que representa de manera singular a ese partido político “nuevo y emergente”; el otro ya existía. Sólo ha emergido un nuevo partido. Radical y comunista. PODEMOS. Un partido nuevo con ideas viejas, destructivas, peligrosas para la libertad y con una técnica “engañosa”, atractiva, en busca constante de culpables y erigiéndose como los salvadores de la patria, la honestidad y la democracia.

Como decía, Pablo Iglesias es algo más que él y sus “iglesiadas”. Es un conjunto de personas que confían en él. Más de un millón. Y este hecho es el que nos tiene que hacer reflexionar.

Desde el respeto a las ideas diferentes y desde la pluralidad que nos enriquece a todos, afirmo con absoluta rotundidad que no me creo que alguien en su sano juicio apueste por limitar o suprimir la libertad que nos ampara y protege a todos. Pueden estar enfadados, cabreados, hastiados, indignados pero estoy segura que quienes le apoyan no se cuestionan en ningún momento perder su libertad. Por eso no entiendo que esas personas sabiendo lo que son, no se lo cuestionen.

Además, quiero creer que ninguna persona se cuestionaría condenar una agresión física probada. Ninguna persona, salvo Pablo Iglesias y PODEMOS. Defiende que hay que aplaudir al compañero “activista” y candidato de PODEMOS en estas próximas elecciones generales y concejal de Jaén, Andrés Bódalo, condenado a tres años y medio de prisión como agresor. Suma y sigue.

A pesar de todo, muchas personas le apoyan y le apoyarán.

Quizás esos españoles no encuentren su espacio entre los partidos de izquierdas. Quizás no entiendan que  la izquierda, PSOE y CIUDADANOS, critiquen a Pablo Iglesias en los medios de comunicación por muchos motivos (también por pactar con BILDU), pero pacten gobiernos con su voto, con el voto de PODEMOS. Quizás esta hipocresía electoral hace que muchos decidan optar por Iglesias.

“Si pactan para gobernar esa izquierda que dice respetar la libertad y las reglas democráticas, será porque no es tan fiero el león como lo pintan”.

Pues si amigos, lo es, aunque aún no lo parezca.

Gracias.

Yolanda Estrada

Yolanda Estrada Madrid

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